
26- CONSTRUCCIÓN DEL ARCA- LLEGAN ANIMALES
Noé escapó de allí, diciendo a sus familiares :
“ Vamos, vamos, es preciso construir un arca ”
Y, ante los múltiples y variados ¿ por qué ? y ¿ para qué ?
el honrado patriarca ofrecía siempre una única respuesta :
“ No hay tiempo para explicaciones,
sólo disponemos de cien años “
De este modo en seguida fue levantándose un gran armazón
y la ajena gente que veía crecer el entramado se sorprendía
¿ Qué estarían tramando allí ?
Los más viejos del lugar sencillamente se acercaban Noé
y pedían que les contestara a la siguiente pregunta :
“ ¿ Te parece que está bien, en un hombre de tu edad, amigo Noé,
perder el tiempo con barquitos ? “
Él les decía que se dejaran de chistes
y atendieran mejor a sus obligaciones con Dios.
“ ¿ y ése quien es ? “ respondían ellos y empezaban a carcajearse.
Pero muy pronto todo el mundo estuvo de acuerdo
en que se estaba gestando algo grande,
un asunto terrible se avecinaba,
habían signos y señales que manifestaban eso,
siendo el más habitual de esos indicios el hecho de que el habitual
loado sea Dios
en la boca de Noé
había sido sustituido por un apremiante “ ¡ Más madera ! “
duro y exigente.
Era evidente que sobrevendría un gran castigo,
pero ya todos ellos estaban sumergidos hasta el cuello en el pecado,
tenían sus obligaciones y compromisos,
quien más, quien menos
había pagado abonos adelantados
para la próxima temporada de orgías y desenfreno,
de modo que, en ninguna forma podían dejarlo.
Se limitaban a ver crecer aquella obra de casera artesanía ;
bien es cierto que muy pocos confiaban en la pericia del patriarca
y las apuestas sobre si flotaría aquel armatoste
llegaron a ser una perversión añadida
( aquí citaré que estuvieron cuarenta a uno
contra la causa de Dios).
Noé y su tropa, inasequibles al desaliento ,
continuaban, absortos en su tarea ,
y, embebidos en ella, había años en que ni comían ,
descuido muy natural por otra parte .
Los cien años pasaron como nada
y las señales horarias les sorprendieron dando el barniz.
¡ Afortunadamente se trataba de la segunda capa !
¡¡ Habían cumplido con el plazo ! !
¡¡ Habían conseguido el premio ! !.
Empezaron a abrazarse y a besarse por turnos
y bailaron hasta la media tarde
justo hasta que llegó el león y dijo :
“ Todo esto está muy bien y agradezco el folklore ;
pero ¿ alguien me puede decir
quién es aquí el que pica las entradas ?”
Noé escapó de allí, diciendo a sus familiares :
“ Vamos, vamos, es preciso construir un arca ”
Y, ante los múltiples y variados ¿ por qué ? y ¿ para qué ?
el honrado patriarca ofrecía siempre una única respuesta :
“ No hay tiempo para explicaciones,
sólo disponemos de cien años “
De este modo en seguida fue levantándose un gran armazón
y la ajena gente que veía crecer el entramado se sorprendía
¿ Qué estarían tramando allí ?
Los más viejos del lugar sencillamente se acercaban Noé
y pedían que les contestara a la siguiente pregunta :
“ ¿ Te parece que está bien, en un hombre de tu edad, amigo Noé,
perder el tiempo con barquitos ? “
Él les decía que se dejaran de chistes
y atendieran mejor a sus obligaciones con Dios.
“ ¿ y ése quien es ? “ respondían ellos y empezaban a carcajearse.
Pero muy pronto todo el mundo estuvo de acuerdo
en que se estaba gestando algo grande,
un asunto terrible se avecinaba,
habían signos y señales que manifestaban eso,
siendo el más habitual de esos indicios el hecho de que el habitual
loado sea Dios
en la boca de Noé
había sido sustituido por un apremiante “ ¡ Más madera ! “
duro y exigente.
Era evidente que sobrevendría un gran castigo,
pero ya todos ellos estaban sumergidos hasta el cuello en el pecado,
tenían sus obligaciones y compromisos,
quien más, quien menos
había pagado abonos adelantados
para la próxima temporada de orgías y desenfreno,
de modo que, en ninguna forma podían dejarlo.
Se limitaban a ver crecer aquella obra de casera artesanía ;
bien es cierto que muy pocos confiaban en la pericia del patriarca
y las apuestas sobre si flotaría aquel armatoste
llegaron a ser una perversión añadida
( aquí citaré que estuvieron cuarenta a uno
contra la causa de Dios).
Noé y su tropa, inasequibles al desaliento ,
continuaban, absortos en su tarea ,
y, embebidos en ella, había años en que ni comían ,
descuido muy natural por otra parte .
Los cien años pasaron como nada
y las señales horarias les sorprendieron dando el barniz.
¡ Afortunadamente se trataba de la segunda capa !
¡¡ Habían cumplido con el plazo ! !
¡¡ Habían conseguido el premio ! !.
Empezaron a abrazarse y a besarse por turnos
y bailaron hasta la media tarde
justo hasta que llegó el león y dijo :
“ Todo esto está muy bien y agradezco el folklore ;
pero ¿ alguien me puede decir
quién es aquí el que pica las entradas ?”

