
Rainy Day Women-12-
R
R
Precisamente aquello que más he admirado siempre del sexo débil es su fortaleza.” Necesitamos rodearnos de ellas, Mac, no para proteger, sino para ser protegidos “ Las palabras de Grumpf acuden a mi memoria precisamente en este momento en que R. , la mujer más fuerte de las que suelo tener cerca, me empieza a mirar como pidiendo ayuda. Que el diablo me lleve si no estoy viendo en sus ojos las ganas de abrazarse a mí como a un crucifijo, o tal vez, como a un tablón salvador en el naufragio. Supongo que ello responderá más a mis señales como tablón que como redentor, porque, la verdad,-cavilo mientras intento en vano y por quinta vez pelar la gamba con cuchillo y tenedor- mal puede redimir a otros quien carece del menor hálito de fe en si mismo. “ Has cambiado de look” –le digo, entregando definitivamente la gamba a la tosquedad de mis huéspedes dedos- “Sí.Pero tú eres el primero que me lo dice” “Yo es que me fijo en esas cosas; no como otros que solo van a lo comercial” R. es una mujer emprendededora, con una terrible capacidad de organización. En sus peores momentos resurge como ave fénix y gestiona tan bien la escasez de medios que parece siempre perfectamente capaz de fundar una multinacional contando solamente con el contenido de (valga la repugnancia)
un contendor de basuras.¿Por qué adivino entonces esa cortinilla húmeda tras el alféizar de sus ojos?Incidentalmente me he tragado un trozo de cáscara de gamba y puede que empiece a llorar yo tambien. En los últimos meses a R. le han sobrevenido problemas nada comerciales, temas de mala salud en familiares y allegados . Pero ha sabido solventarlos con brillantez, aunque el derrumbe interior para ella se quede. Siempre ha sido R. el puntal en donde todos sus cercanos
sustentaban el edificio de sus miedos e inseguridades.Y siempre, tambien, asumió con gusto y solvencia ese papel . Pero es que últimamente este tipo de desgracias le han venido en cascada y parece ser que, además ha perdido la principal ayuda con la que creía contar : la de su pareja. La de quien, si aceptamos la teoría de Grumpf, se acercó a ella para sentirse protegido, pero que en cualquier caso, por aquello de la distribución de papeles y roles sociales, era el hombre, el macho. R. está en trámite de separación , y me lo cuenta como diciendo que aquello no salga de allí. No saldrá, por supuesto, yo soy siempre un amigo, aunque finalmente lo desarrolle bajo incial en esta lluviosa serie de mujeres y días. “Las cosas hace tiempo que empezaron a fosilizarse, Mac. En nuestros mejores tiempos, por la mañana necesitábamos pasar por la cama un contador Geiger para encontrar nuestra ropa interior. Con el paso del tiempo eso cambió y cuando nos levantábamos cada uno por un lado, la cama continuaba perfectamente hecha” Sin embargo R. no está derrotada. Ese pálpito de debilidad solo pasó un momento, como de turismo, por sus ojos, que, como siempre me dice, tanto aman los ocasos junto al mar. Pero el ocaso nunca aparecerá en su boca. Sus palabras de ahora hablan de una nueva empresa, de proyectos y esperanzas, aunque no de hombres. “Estoy demasiado mayor para eso, Mac” Yo la animo ...( es lo que tengo, que apoyo lo mío.. Sólo un cierto descuadre en cuanto a país y sexo me ha impedido siempre triunfar como animadora) “ ¿Mayor? Sabes que, si tú te lo propusieras, todavía necesitarías un gorrilla para aparcarte a los hombres” Se ríe, con esa risa tan medida y segura que tiene, con esa risa bella y perfecta que hace cuando la escuchas sonar dentro de ti una voz interior que dice .”Ha escogido usted gasolina super”. R es super, siempre lo será. Y uno, cuando está cerca, de veras que lo agradece, porque reconforta encontrar mujeres fuertes y hombres fuertes en este país en donde últimamente parece que haya que ser homosexual por obligación. Vuelvo a mirarla, después de las gambas y del segundo plato, y ya no hay ni rastro de debilidad en sus ojos. Parece que se la haya comido, sí, con cuchillo y tenedor, esta R. , mi amiga R, de tan exquisitos modales, tan segura y tan poderosa, y tan aficionada de acercarse algunas tardes a mirar el ocaso desde el mar, descalzándose sentada en la arena, como si quisiera recoger los últimos rayos dorados del sol y beberlos cual champán en su zapato.
fgm
un contendor de basuras.¿Por qué adivino entonces esa cortinilla húmeda tras el alféizar de sus ojos?Incidentalmente me he tragado un trozo de cáscara de gamba y puede que empiece a llorar yo tambien. En los últimos meses a R. le han sobrevenido problemas nada comerciales, temas de mala salud en familiares y allegados . Pero ha sabido solventarlos con brillantez, aunque el derrumbe interior para ella se quede. Siempre ha sido R. el puntal en donde todos sus cercanos
sustentaban el edificio de sus miedos e inseguridades.Y siempre, tambien, asumió con gusto y solvencia ese papel . Pero es que últimamente este tipo de desgracias le han venido en cascada y parece ser que, además ha perdido la principal ayuda con la que creía contar : la de su pareja. La de quien, si aceptamos la teoría de Grumpf, se acercó a ella para sentirse protegido, pero que en cualquier caso, por aquello de la distribución de papeles y roles sociales, era el hombre, el macho. R. está en trámite de separación , y me lo cuenta como diciendo que aquello no salga de allí. No saldrá, por supuesto, yo soy siempre un amigo, aunque finalmente lo desarrolle bajo incial en esta lluviosa serie de mujeres y días. “Las cosas hace tiempo que empezaron a fosilizarse, Mac. En nuestros mejores tiempos, por la mañana necesitábamos pasar por la cama un contador Geiger para encontrar nuestra ropa interior. Con el paso del tiempo eso cambió y cuando nos levantábamos cada uno por un lado, la cama continuaba perfectamente hecha” Sin embargo R. no está derrotada. Ese pálpito de debilidad solo pasó un momento, como de turismo, por sus ojos, que, como siempre me dice, tanto aman los ocasos junto al mar. Pero el ocaso nunca aparecerá en su boca. Sus palabras de ahora hablan de una nueva empresa, de proyectos y esperanzas, aunque no de hombres. “Estoy demasiado mayor para eso, Mac” Yo la animo ...( es lo que tengo, que apoyo lo mío.. Sólo un cierto descuadre en cuanto a país y sexo me ha impedido siempre triunfar como animadora) “ ¿Mayor? Sabes que, si tú te lo propusieras, todavía necesitarías un gorrilla para aparcarte a los hombres” Se ríe, con esa risa tan medida y segura que tiene, con esa risa bella y perfecta que hace cuando la escuchas sonar dentro de ti una voz interior que dice .”Ha escogido usted gasolina super”. R es super, siempre lo será. Y uno, cuando está cerca, de veras que lo agradece, porque reconforta encontrar mujeres fuertes y hombres fuertes en este país en donde últimamente parece que haya que ser homosexual por obligación. Vuelvo a mirarla, después de las gambas y del segundo plato, y ya no hay ni rastro de debilidad en sus ojos. Parece que se la haya comido, sí, con cuchillo y tenedor, esta R. , mi amiga R, de tan exquisitos modales, tan segura y tan poderosa, y tan aficionada de acercarse algunas tardes a mirar el ocaso desde el mar, descalzándose sentada en la arena, como si quisiera recoger los últimos rayos dorados del sol y beberlos cual champán en su zapato.
fgm


