Dylan.con pretende ser un compendio ( y.m.) de las apariciones de God Dylan junto a humildes mortales.
Enga, la primera con Elvis Costello
(y.m= youtube mediante)
salud y amistad
sábado, octubre 27, 2007
viernes, octubre 26, 2007
EL POETA
EL POETA/
Con un satélite espía
y un avión de búsqueda
peinando el suelo metro a metro
descubrieron al poeta
Estabá allá en un bunquer
escondido entre las piedras
mezclando endecasílabos
y obviando sinalefas
Y entraron, con una orden
de registro en toda regla
y, con las manos en la masa,
le cargaron de cadenas
“Es claro que ha soñado”
demostraron en la audiencia
y le condenaron, por soñar
a la cadena perpetua..
“O no, démosle fama,
parece mejor sentencia,
demuestra más caridad
y es la muerte , a fin de cuentas”
Y le dieron fama, y tiene,
una afónica conciencia
tanta gente a quien gustar
tanto interés por las cuentas ...
Le condenaron y tiene
una prosaica cabeza
bastante alergia a soñar
y mucho miedo a las estrellas.
TE RECORDARÉ
ME ACORDARÉ DE TI (Bob Dylan)
Te recordaré
cuando haya olvidado todo lo demás
para mí fuiste algo de verdad,
para mí fuiste lo mejor.
Cuando ya nada quedaba
cortaste por lo sano
más rápidamente que nadie
pero cuando yo esté solo
frente a lo desconocido
me acordaré de ti.
Me acordaré de ti
al final del camino
me he dejado mucho por hacer
y tengo demasiado poco tiempo
como para equivocarme.
Hay un tipo de personas
a las que nunca olvidas
aunque las hayas visto sólo una vez o dos
cuando las rosas se marchiten
y yo esté entre las sombras
te recordaré.
¿Crees que no traté de amarte?
¿Crees que no me importabas?
¿No era yo aquel que estaba a tu lado
cuando la lluvia volaba por tu pelo?
Te recordaré
cuando el viento sople entre los pinos
fuiste tú quien llegó de pronto
fuiste tú quien lo comprendió ;
y aunque yo jamás diría
que ahora estoy de vuelta
o que habría llegado a gustarme
al final
mi querida y dulce amiga
yo me acordaré de ti.
( Dyos mío...)
lunes, octubre 22, 2007
ANIVERSARIO
ANIVERSARIO
Decidido a que no me ocurriera como al del chiste, el día de nuestro trigésimo aniversario de matrimonio , allí, en la Suite Royal de aquel hotel que de Royal solo tenía los flanes, agarré mi corbata y con unas tijeras la corté por la mitad.
-¿Qué haces?- dijo ella, todavía bella.
-Tú déjame- dije yo, todavía borde.
Me senté en la cama , me quité los calcetines , me enrollé cada pie con uno de los trozos de corbata y me alejé así, caminando hacia el baño.
-¿Estás loco?
-Pero es por ti- respondí, aún a veces encantador.
Cerré la puerta y oriné sobre mis pies. Luego salí de allí, avanzando no mucho mejor que un pingüino, porque, a todo esto, aun llevaba puesto el frac.
-¿Has bebido?
-No. Sólo me he meado en la corbata. ¿Recuerdas lo del chiste? ... “ María, todo nos estaba saliendo igual, pero recuerdo que en la noche de bodas me meé en la corbata y hoy me he meado en los calcetines “ ¡Pues aquí me tienes! ¡A mi edad aún me meo en la corbata!
-¡Qué guarro eres!
Pero sonrió, con aquella sonrisa de derribar muros que siempre tendría.
-Anda, tira y date una ducha. De sobra se sabe que ya no puede ser lo mismo. ¿Crees que me importa? Siempre te he dicho que el amor no está ahí ( señaló mi patética entrepierna) sino aquí- se tocó el pecho izquierdo y yo pienso que se refería al corazón.
Luego, mientras me duchaba, me sucedieron como un par de revueltas incontroladas por los suburbios inguinales. Pero mi mente no estaba en eso, sino empleada en dar gracias a Dios por el hecho de que habiendo tantos millones de mujeres en el mundo, Él hubiera tenido la divina cortesía de regalarme la mejor.
Salí, envuelto en la toalla y le arrojé una de esas sonrisas de parchear goteras que aún me quedan. Y le toqué también, con un explorador dedo corazón , aquel lugar en el pecho izquierdo bajo el que se supone que está el idem de lo mismo.
-¿De manera que el amor está aquí?
-Pues sí
Dicho esto y estirando un poco más la sonrisa, sacó, de un bolsillito muy bien disimulado que, precisamente en ese lugar, tenía su blusa, un frasquito de pastillas azules.
-Aquí exactamente. Tómate una.
Y me la tomé. Y la agitación en mis marginales barrios inguinales empezó a parecerse a la de los suburbios de París. No se quemaban coches, pero porque uno no se ponía a ello.
Y lo hicimos. Y puedo decir que fue casi lo mismo.
Casi...
Porque, entre otras cosas, el cigarro de después era de mejor marca. Y porque cuando ella reposaba su cabeza en mi pecho, expeliendo el humo del trigésimo aniversario hacia la sucia lámpara de aquel decadente Hotel Royal, yo sabía que estaba pensando lo mismo que yo :
¡Ojalá que para todo lo que hemos perdido hubiese también pastillitas azules!
Decidido a que no me ocurriera como al del chiste, el día de nuestro trigésimo aniversario de matrimonio , allí, en la Suite Royal de aquel hotel que de Royal solo tenía los flanes, agarré mi corbata y con unas tijeras la corté por la mitad.
-¿Qué haces?- dijo ella, todavía bella.
-Tú déjame- dije yo, todavía borde.
Me senté en la cama , me quité los calcetines , me enrollé cada pie con uno de los trozos de corbata y me alejé así, caminando hacia el baño.
-¿Estás loco?
-Pero es por ti- respondí, aún a veces encantador.
Cerré la puerta y oriné sobre mis pies. Luego salí de allí, avanzando no mucho mejor que un pingüino, porque, a todo esto, aun llevaba puesto el frac.
-¿Has bebido?
-No. Sólo me he meado en la corbata. ¿Recuerdas lo del chiste? ... “ María, todo nos estaba saliendo igual, pero recuerdo que en la noche de bodas me meé en la corbata y hoy me he meado en los calcetines “ ¡Pues aquí me tienes! ¡A mi edad aún me meo en la corbata!
-¡Qué guarro eres!
Pero sonrió, con aquella sonrisa de derribar muros que siempre tendría.
-Anda, tira y date una ducha. De sobra se sabe que ya no puede ser lo mismo. ¿Crees que me importa? Siempre te he dicho que el amor no está ahí ( señaló mi patética entrepierna) sino aquí- se tocó el pecho izquierdo y yo pienso que se refería al corazón.
Luego, mientras me duchaba, me sucedieron como un par de revueltas incontroladas por los suburbios inguinales. Pero mi mente no estaba en eso, sino empleada en dar gracias a Dios por el hecho de que habiendo tantos millones de mujeres en el mundo, Él hubiera tenido la divina cortesía de regalarme la mejor.
Salí, envuelto en la toalla y le arrojé una de esas sonrisas de parchear goteras que aún me quedan. Y le toqué también, con un explorador dedo corazón , aquel lugar en el pecho izquierdo bajo el que se supone que está el idem de lo mismo.
-¿De manera que el amor está aquí?
-Pues sí
Dicho esto y estirando un poco más la sonrisa, sacó, de un bolsillito muy bien disimulado que, precisamente en ese lugar, tenía su blusa, un frasquito de pastillas azules.
-Aquí exactamente. Tómate una.
Y me la tomé. Y la agitación en mis marginales barrios inguinales empezó a parecerse a la de los suburbios de París. No se quemaban coches, pero porque uno no se ponía a ello.
Y lo hicimos. Y puedo decir que fue casi lo mismo.
Casi...
Porque, entre otras cosas, el cigarro de después era de mejor marca. Y porque cuando ella reposaba su cabeza en mi pecho, expeliendo el humo del trigésimo aniversario hacia la sucia lámpara de aquel decadente Hotel Royal, yo sabía que estaba pensando lo mismo que yo :
¡Ojalá que para todo lo que hemos perdido hubiese también pastillitas azules!
OJO VAGO
jueves, octubre 11, 2007
Acerca de Einstein
Acerca de Einstein, la noche y tú
La otra noche me entretuve mirando al cielo.
Bueno, hay un montón de jodidas estrellas por ahí arriba ;
no quería hablarte de eso,
no es a eso a lo que iba
pero , ya que afrontamos el delicado, intrascendente y poético tema
te diré que me ha llegado información sobre algunas de esas supuestas estrellas :
Pese a que las vemos brillar tan encendidas,
créeme, hace una barbaridad de años que están muertas.
Es algo que tiene que ver con el tiempo y la distancia ,
con Einstein, la luz y toda esa teoría :
la cosa es que aunque ya ni brillan ni lucen, pero para nada,
desde aquí nos parece que hacen guiños todavía.
Y la otra noche me entretuve acordándome de ti ;
de veras que miraba al cielo y me acordaba :
todavía brillando tan intensa dentro de mí
cuando llevas días, meses, años...
( ya parece que un millón de años ) apagada.
martes, octubre 02, 2007
DYVERTIMENTO-15-FUI A VER AL VETERINARIO
FUI A VER AL VETERINARIO
Fui a ver al veterinario
se me hacía camino,
y, después de todo, extrapolando,
lo que pude ser y lo que he sido
confieso que me he ido quedando
en simple animal herido.
El abrió la puerta y dijo :
“Pase y cuénteme su caso
(De veras que no se sorprendió)
Tiene que haber visto tanto...
Le expliqué de lo que iba
y, tras haberme mirado
por abajo y por arriba,
luego de haberme auscultado,
se puso a la mesa,
se caló sus gafas y dijo :
“Nunca, si le debo ser sincero,
había visto un corazón tan destrozado.
¡ y eso que fui por siete años charcutero !”
Yo me iba a echar a llorar,
pero era demasiado tarde.
No sé si caes en ello, prenda
Fui a ver al veterinario
se me hacía camino,
y, después de todo, extrapolando,
lo que pude ser y lo que he sido
confieso que me he ido quedando
en simple animal herido.
El abrió la puerta y dijo :
“Pase y cuénteme su caso
(De veras que no se sorprendió)
Tiene que haber visto tanto...
Le expliqué de lo que iba
y, tras haberme mirado
por abajo y por arriba,
luego de haberme auscultado,
se puso a la mesa,
se caló sus gafas y dijo :
“Nunca, si le debo ser sincero,
había visto un corazón tan destrozado.
¡ y eso que fui por siete años charcutero !”
Yo me iba a echar a llorar,
pero era demasiado tarde.
No sé si caes en ello, prenda
ignoro si en ello caes,
pero el problema consiste realmente en eso :
Es demasiado tarde.
Luego se puso a extender recetas
“ Más que nada por hacerle gasto - me comentaba -
ya que lo suyo solución no tiene “
Y cuando acabó, al ir yo a pagarle
atinó a ver una foto tuya en mi cartera
(Aquella que tuve una vez en un icono,
sí, aquella )
Bueno, pues se echó a llorar como un poseso...
Bien, créeme que ignoro
si alguna vez has llegado a ver un veterinario en tales condiciones
pero no es espectáculo que se le deba enseñar a una mascota ;
pero el problema consiste realmente en eso :
Es demasiado tarde.
Luego se puso a extender recetas
“ Más que nada por hacerle gasto - me comentaba -
ya que lo suyo solución no tiene “
Y cuando acabó, al ir yo a pagarle
atinó a ver una foto tuya en mi cartera
(Aquella que tuve una vez en un icono,
sí, aquella )
Bueno, pues se echó a llorar como un poseso...
Bien, créeme que ignoro
si alguna vez has llegado a ver un veterinario en tales condiciones
pero no es espectáculo que se le deba enseñar a una mascota ;
da bastante pena
da vergüenza ajena
da vergüenza ajena
ese aspecto de derrota
y, bien o mal mirado
lo que es seguro es que deja
a la profesión bastante abajo.
Y ahora sé que te está llamando todos los días ;
el como consiguió tu número no es cosa que considero
pero el hecho de que ahora él pase la mayor parte de su tiempo
Y ahora sé que te está llamando todos los días ;
el como consiguió tu número no es cosa que considero
pero el hecho de que ahora él pase la mayor parte de su tiempo
abrazado a aquel perchero
donde colgué tu camisón
si que me inspira una pizca
si que me inspira una pizca
solo una pizca
de compasión.
Tanta que, puesto que tengo previsto
abrir un gabinete de psiquiatría
quizá una de estas tardes pase a dejarle mi tarjeta.
Y alguna otra tarde le diré :
“pase y explíqueme su caso”
sin ningún ademán de sorpresa.
Ya te imaginarás, cariño :
¿Qué me puede explicar él que yo no sepa ?
Supongo que hasta me calaré el monóculo
con mi más entrenado gesto experto
y le diré, profesional y correcto :
“Nunca vi un cerebro en tal estado de descomposición
y eso que fui, por meses, político electo.”
Preveo que le recetaré ansiolíticos
y le enviaré a mirar el mar por mi ventana.
Luego, cuando se ponga el sol,
ese estúpido sol que de todo pasa,
puede que él, puede que yo,
y puede que los dos,
soñemos que vamos de tu mano por la playa.
Tanta que, puesto que tengo previsto
abrir un gabinete de psiquiatría
quizá una de estas tardes pase a dejarle mi tarjeta.
Y alguna otra tarde le diré :
“pase y explíqueme su caso”
sin ningún ademán de sorpresa.
Ya te imaginarás, cariño :
¿Qué me puede explicar él que yo no sepa ?
Supongo que hasta me calaré el monóculo
con mi más entrenado gesto experto
y le diré, profesional y correcto :
“Nunca vi un cerebro en tal estado de descomposición
y eso que fui, por meses, político electo.”
Preveo que le recetaré ansiolíticos
y le enviaré a mirar el mar por mi ventana.
Luego, cuando se ponga el sol,
ese estúpido sol que de todo pasa,
puede que él, puede que yo,
y puede que los dos,
soñemos que vamos de tu mano por la playa.
McDyver
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