miércoles, noviembre 25, 2009

sun bed ladies ---x

Sun Bed Ladies--------------x------------

-Sólo hay dos normas en mi vida: Seguir siempre los impulsos y administrar, siempre, los secretos.

//x// me mira, mientras conduce camino del aeropuerto. Vamos por una carretera que deja sin dejar el mar a la izquierda, sin perderlo nunca de vista, como conviene hacer con la mayoría de las cosas que siempre estarán a la izquierda. El aire que entra por la ventanilla se encuentra cómodo jugueteando con su pelo y yo me siento incómodo, recordando que detrás de aquellas gafas hay unos ojos color miel que siempre me pueden.

-Pues en la mía sólo hay una: Soñar y creer en mis sueños.

//x// conduce con suave facilidad, hasta diríase que con elegancia. Y yo pienso que ha de soñar con la misma relajante rutina.

-Pero... ¿no tienes sueños imposibles?

Ella, volviendo ligeramente la cabeza y destilando una sonrisa que apaciguaría a un hombre lobo con problemas fiscales contesta.

-Esos son los mejores. Creo en ellos más que en los otros. Soy realista, creo en lo imposible.

Se ríe y su cantarina risa cambia de carril para adelantar a uno, dos, tres tristes coches. Tristes rostros. La gente conduce con tristeza, pero //x// siempre está alegre. Incluso ahora, ahora que se va y que empiezo a valorarla. No hay remedio conmigo, siempre es ese el momento justo en que conozco el valor de las personas. Cuando las pierdo. Nada más amado que lo que perdí. Pero va lista si cree que lo voy a reconocer. Uno tiene su orgullo.

-Cualquier día tendrás que dejar de soñar y aceptar que estás en el mundo real.

Vuelve a mirarme ahora por encima de las gafas, y, sin dejar de sonreír adopta la pose de profesora a punto de dar al niño con la regla en los nudillos.

-Estoy en el mundo real y no te imaginas hasta qué punto. Desde luego más que tú, con tus baratos sofismas y tu parda filosofía onanista. Sí, sueño, pero sueño porque soy real, porque soy humana. ¿Qué es lo que eres tú, en qué crees? ... ¿Acaso soñaste alguna vez?

No puedo soportar esa mirada por encima de las gafas. Escucho crujir mi corazón, como tierra desertizándose y asimilo las nuevas grietas, porque ese ruido parásito indica al menos que el motor aún funciona. Mi corazón es resistente, pero que no me mire así mucho tiempo porque la obligaré a parar en la cuneta y no responderé de mí. Me conozco y cuando dije lo de los impulsos no estaba fantaseando.

Pero no, no se lo propondré, porque es muy capaz de parar, en efecto. Aguantaré esos ojos , porque tienen que tomar un avión y yo no tengo pasaje en el avión de su vida. Cuando ella esté arriba, cerca del cielo tal vez mire hacia abajo y me vea pequeño, elemental y minúsculo, que es como soy en mis mejores momentos. Ahora me tiene demasiado afecto para ser objetiva. Ahora, si quisiera, tal vez podría robarle un sueño. Pero no lo haré, porque así es la vida, porque la vida es sueño y los sueños, sueños son....

Calderón se revuelve en su tumba mientras //x// conduce como una bala hacia el aeropuerto. Agosto no acaba de morir o en cualquier caso es un muerto que goza de excelente salud. Por encima de la memoria de Zorrilla yo estoy a dos centímetros del Don Juan, a punto de enredar mis dedos en su cabello. Pero me contengo. Después de todo es mentira que siempre siga los impulsos. después de todo...¿ qué no es mentira en mí? Y sin embargo, me tengo por buena persona.

Precisamente por eso no la toco, porque soy buena persona. Si la tocara existe alguna posibilidad de que //x// no suba al final a su avión. De que decida quedarse. Y entonces defraudaría a sus sueños volando tan bajo. Y de todas las mujeres que conocí //x// es a la que más alto deseo ver volar porque sueña como mira y como conduce, con una mágica y antinatural suficiencia.

Y porque desde luego cualquier mujer, y sobre todo ella, no merece encontarme al cabo del tiempo defraudando su sueño, sino que esta hecha para tener, creer y lograr un sueño mucho mejor que yo.


jueves, noviembre 19, 2009

CLONES


Dyvertimento 97

CLONES

Parece que últimamente
a todos mis amigos
los están sustituyendo
por clones de si mismos;
no sé si es cuando entran al baño
o mientras permanecen dormidos
pero llega un día a partir del cual
ya no los identifico.

Y a las mujeres que amé
por sus propios clones
las están cambiando también
De modo que, cuando me miran
aquella luz de sus ojos
se volvió pálida y fría
Y cuando aprieto sus manos
parece que toco el hielo
y cuando beso sus labios
metal y plástico beso.

Estoy tirando los besos,
desperdiciando emociones
con muñequitas sin seso
y peripatéticos clones

Ah...pero la mujer que amo
aún persiste inmaculada
y sólo clona milagros
en la luz de su mirada
Unas veces clona la luna
otras veces clona el sol
y otras clona la profunda
semilla del amor.

sábado, noviembre 14, 2009

DE RODRIGUEZ

DE RODRIGUEZ

Me dijeron de un tipo que estuvo de Rodríguez un año entero. No se trataba de que la familia se hubiese ido de vacaciones dejándole sólo en casa o en caja. Se trataba de que el disco de despedida de los Rodríguez, una colección de grandes éxitos, por no se sabe que extrañas circunstancias, le abdujo y cada canción le entraba como cuchillo en la mantequilla. Y era un tipo duro, no creáis, pero hay momentos en que la dureza se diluye y hasta el mas duro se pone blando y el más inteligente se pone tonto. Calamaro tampoco es que sea esencialmente profundo ni especialmente afortunado con las rimas, pero sus temas tienen esa otredad de lo característico, de lo distinto y de lo inconfundible. No se trata ya tanto de ser grande ni pequeño sino de ser uno y diferente y tener un universo, cerca del cual, si andas orbitando o mariposeando, tienes el peligro de ser atrapado por su fuerza de gravedad. Y que digo gravedad...tampoco es que fuera especialmente grave ...me dijeron que el tipo salió con bien y ahora apenas escucha ese tipo de canciones. Había una en particular , curiosamente la más corta que era su preferida y que ha sobrevivido a sus limpiezas de armario. Ahí está colgada en la vieja percha para que cada vez que le apetece pueda ponérsela, y cada vez que quiera comprobar que las canciones detienen el tiempo, detenerlo. Detenerlo como, si quieres seguir adelante, se debe detener el tiempo: sólo por un instante , sólo por un tiempo.


miércoles, noviembre 04, 2009

Que grande...

lunes, noviembre 02, 2009

Mil y una

MIL Y UNA

Sherezade, de rodillas en la cama, se desnudó. Pálidos rayos de luz blanca perfilaban su cuerpo como voraces estudiantes de geometría.

-¡Qué bella estás bajo la luz de la luna!- dijo el sultán.

-Sí, muy bella-le recriminó la joven- Pero como no te gusten mis cuentos me cortarás el cuello. ¡Qué capricho!

-No se hace uno sultán para luego no ser caprichoso- informó el del turbante- Un cuello precioso, por otro lado. Toda tu eres preciosa, la más hermosa imagen de mujer que nunca he visto.

La luna cabalgaba ahora una nube en forma de camello y el viento acariciaba los árboles del jardín con oxigenada lujuria ; el sonido de la constante e indestructible vida animal era como un arrullo vivificante.

Pero Sherezade no estaba para arrullos

-¿Entonces por qué prefieres mis palabras?

El sultán la miró desconcertado, pero en seguida una luz comprensiva tililó detrás de sus pupilas.

-Sé por donde vas. Aquello de que una imagen vale más que mil palabras.

-Parece que no en mi caso- dijo ella, modulando encantadoramente la voz, lo que no pasó desapercibido al sultán.

-Podría decir que porque amo el sonido de tu voz; lo cual siendo verdad, no es sin embargo la causa. Si te he de ser sincero ( y estando en el lecho uno debe ser franco)
lo hago porque no estoy de acuerdo con esa afirmación. Mil palabras son siempre mejores que una imagen. Sobre todo si están dichas con tu timbre, tu tono y tu cadencia y además relatan tan bellas e imaginativas historias.

Sherezade se levantó y se echó una bata por encima, caminando hacia la ventana con esa pulsión inteligentemente felina que tan distinta la hacía de las demás del harén.

-¿Imaginativo no viene de imagen?

El sultán sonrió. En efecto, era distinta y única en su harén, por esa y por muchas más cosas. Con ella se podía polemizar. No discutir, con cualquiera se discute… . Pero Sherezade debatía con suavidad y criterio.

-Pero es imagen sugerida. Yo estoy contraponiendo la imagen visual, lo material, al producto mental, a la cosecha de imágenes que produce un buen texto. Prefiero siempre esto último.

-Lo cual quiere decir que cuando mis mil palabras no sean mejores que mis innumerables encantos físicos, …¿zas!

Hizo un gracioso gesto, con la palma de la mano horizontal contra su cuello y sacando la lengua.

Al sultán le gustaba cada vez más aquella mujer. Estaba, por momentos, comprendiendo la monogamia de los infieles ; pero, por otro lado, no le hacen a uno sultán para enamorarse a las primeras de cambio. Ni a las segundas. Ni tampoco estábamos ahora en eso.

¿En qué estábamos?

-¿Mil palabras? ¿Es una forma de hablar o es que , en adelante, me las vas a racionar?

-Establezcamos un reto

dijo ella y se puso divina. Cuando se ponía divina, por Alá…Por Alá que no había más dios que Alá, y el sultán se arrepintió de su debilidad y oró brevemente, pidiendo perdón por considerar divina a una mujer. Toda belleza, palpable o no, toda luz, aunque sea esa luz indefinible , inabarcable, inalcanzable que a veces pasea por los ojos de una mujer, es obra de Alá. Pero ¡Qué mujer, por Alá!

-¿Un reto?

-Un reto. Al relatar una historia llegaré como máximo a las mil palabras. Si es más corta la tendrás completa; si es mas larga, solo mil palabras tendrás

-¡Qué capricho!

Ella se la devolvió

-No la hacen a una hermosa para no tener caprichos.

El sultán sonrió preocupado, porque los sultanes tienen esa habilidad. ¿Sabría aquella mujer que le tenía en el bote, que la notaba imprescindible, que no la pensaba matar ni aunque le recitara cada noche la lista de existencias de la despensa?

-Si a las mil palabras no te he complacido, puedes disponer de mi vida; si a las mil palabras aun consideras que vale más mi imagen, dueño eres de destruirla; lo que no consigan mil palabras, no lo logrará un millón y una tiene que dormir.

El sultán recordó noches enteras en vela y reconoció que la joven hacía muy bien en ponerse en su sitio. Arriesgando, eso, sí, arriesgando, porque el era un fiero sultán y, si le daba la vena, iba a terminar esa noche mismo con las provocaciones mandando a la insolente niña al verdugo. Es lo que tendría que hacer, es lo que debería hacer porque a él nadie le ponía condiciones, ni siquiera aquella hermosa, linda , fascinante, maravillosa…

Consiguió recuperar hasta el interior de su real cuerpo un hilillo de baba que amenazaba descolgarse hasta sus rodillas. Carraspeó y dijo

-Sería la primera vez que cedo ante alguien, Sherezade.

-Siempre hay una primera vez para todo.

-Estás bordeando la insolencia. ¿No te importa morir?

-No es algo que me apetezca. Pero, por otro lado, sin amor… ¿qué es la vida?

Las estrellas de Orión , al fondo y al oeste de la luna, aplaudían con hidrogenado destello. La vida sin amor no es nada y eso las estrellas lo saben; lo que no sabía el sultán es si lo suyo era amor, pero algo cerca debía andar cuando le permitía tanto a una simple esclava.

Se levantó del lecho y fue a la ventana junto a ella.

-Quiero mirar de cerca tus ojos. Sólo para ver si de verdad eres tan valiente.

A veces se precipitan los sultanes. Cuando tienes poder y un buen ejército puedes invadir sin temor un territorio extranjero, pero los ojos de una mujer son terreno de otro mundo. Al poco de mirar los ojos de Sherezade el sultán volvia grupas , cautivo y desarmado.

-Hace una noche preciosa- desvió la mirada- Mira, ni para ti ni para mi: dos mil palabras. Para a las dos mil.

-No. Mil

-Mil quinientas

-Mil

-Mil una

-De acuerdo, mil una.

En adelante Sherezade llevó sus relatos hasta las mil y una palabras como máximo. ¿Qué mas daba una palabra más o menos?

Lo mismo pensaba el sultán

-¿Qué mas daba una palabra más o menos?

Se trataba de una simple cuestión de orden. No le hacen a uno sultán-y eso hasta la luna lo sabe- para luego, no poder decir la última palabra.


sábado, octubre 31, 2009

Sí, a ti te digo

Hace tiempo que no me escribes


le dije al Freddy que te saludara

martes, septiembre 29, 2009

salgamos a mirar la luna

SALGAMOS A MIRAR LA LUNA

De acuerdo,
salgamos a mirar la luna
dejemos de discutir
sin razón ninguna,
agarremos tres o cuatro mantas
envolvámonos con la cuidadosa técnica de aquel sanatorio de Thomas Mann
y miremos esas lunas tan mágicas
que en las montañas mágicas
se dan.

Pero hagamos un pacto
y una excepción:
no miremos a Orión
y si mientras tú te fijas en la luna o cualquier otra estrella
si tú no piensas en él
yo no pensaré en ella.

Mejor,
hagamos algo mejor que eso,
para que la promesa no tenga mengua
sellemos este acuerdo con un beso
y con lengua.

Vamos a dejarnos de líricas, recuerdos, ostias y ayuno
aquí estamos tú y yo , las cheslongues y la luna
y ni tú vas a pensar en ninguno
ni yo voy a pensar en ninguna;
nos vamos ameter mano por debajo de la frazada
y que la luna lo condecore
que la tuberculosis empeore
y que si mañana nos encuentran “in corpore”
que sea con luna incorporada.

Porque en realidad estamos enfermos de amor
y aunque no lo sea el uno del otro
la ocasión es calva, preparado está el alado potro
subámonos a él los dos
huyamos en Pegaso hasta la luna
desde la Montaña Mágica de Thomas Mann
dos cheslongues que se funden en una
dos corazones bailando el can can.

De acuerdo, sí, salgamos a mirar la luna,
como dos despojos,
dos amigos,
dos hermanos
tu no respondas de tu alma ni de tus ojos
que yo no responderé de mis manos.





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