miércoles, noviembre 04, 2009

Que grande...

lunes, noviembre 02, 2009

Mil y una

MIL Y UNA

Sherezade, de rodillas en la cama, se desnudó. Pálidos rayos de luz blanca perfilaban su cuerpo como voraces estudiantes de geometría.

-¡Qué bella estás bajo la luz de la luna!- dijo el sultán.

-Sí, muy bella-le recriminó la joven- Pero como no te gusten mis cuentos me cortarás el cuello. ¡Qué capricho!

-No se hace uno sultán para luego no ser caprichoso- informó el del turbante- Un cuello precioso, por otro lado. Toda tu eres preciosa, la más hermosa imagen de mujer que nunca he visto.

La luna cabalgaba ahora una nube en forma de camello y el viento acariciaba los árboles del jardín con oxigenada lujuria ; el sonido de la constante e indestructible vida animal era como un arrullo vivificante.

Pero Sherezade no estaba para arrullos

-¿Entonces por qué prefieres mis palabras?

El sultán la miró desconcertado, pero en seguida una luz comprensiva tililó detrás de sus pupilas.

-Sé por donde vas. Aquello de que una imagen vale más que mil palabras.

-Parece que no en mi caso- dijo ella, modulando encantadoramente la voz, lo que no pasó desapercibido al sultán.

-Podría decir que porque amo el sonido de tu voz; lo cual siendo verdad, no es sin embargo la causa. Si te he de ser sincero ( y estando en el lecho uno debe ser franco)
lo hago porque no estoy de acuerdo con esa afirmación. Mil palabras son siempre mejores que una imagen. Sobre todo si están dichas con tu timbre, tu tono y tu cadencia y además relatan tan bellas e imaginativas historias.

Sherezade se levantó y se echó una bata por encima, caminando hacia la ventana con esa pulsión inteligentemente felina que tan distinta la hacía de las demás del harén.

-¿Imaginativo no viene de imagen?

El sultán sonrió. En efecto, era distinta y única en su harén, por esa y por muchas más cosas. Con ella se podía polemizar. No discutir, con cualquiera se discute… . Pero Sherezade debatía con suavidad y criterio.

-Pero es imagen sugerida. Yo estoy contraponiendo la imagen visual, lo material, al producto mental, a la cosecha de imágenes que produce un buen texto. Prefiero siempre esto último.

-Lo cual quiere decir que cuando mis mil palabras no sean mejores que mis innumerables encantos físicos, …¿zas!

Hizo un gracioso gesto, con la palma de la mano horizontal contra su cuello y sacando la lengua.

Al sultán le gustaba cada vez más aquella mujer. Estaba, por momentos, comprendiendo la monogamia de los infieles ; pero, por otro lado, no le hacen a uno sultán para enamorarse a las primeras de cambio. Ni a las segundas. Ni tampoco estábamos ahora en eso.

¿En qué estábamos?

-¿Mil palabras? ¿Es una forma de hablar o es que , en adelante, me las vas a racionar?

-Establezcamos un reto

dijo ella y se puso divina. Cuando se ponía divina, por Alá…Por Alá que no había más dios que Alá, y el sultán se arrepintió de su debilidad y oró brevemente, pidiendo perdón por considerar divina a una mujer. Toda belleza, palpable o no, toda luz, aunque sea esa luz indefinible , inabarcable, inalcanzable que a veces pasea por los ojos de una mujer, es obra de Alá. Pero ¡Qué mujer, por Alá!

-¿Un reto?

-Un reto. Al relatar una historia llegaré como máximo a las mil palabras. Si es más corta la tendrás completa; si es mas larga, solo mil palabras tendrás

-¡Qué capricho!

Ella se la devolvió

-No la hacen a una hermosa para no tener caprichos.

El sultán sonrió preocupado, porque los sultanes tienen esa habilidad. ¿Sabría aquella mujer que le tenía en el bote, que la notaba imprescindible, que no la pensaba matar ni aunque le recitara cada noche la lista de existencias de la despensa?

-Si a las mil palabras no te he complacido, puedes disponer de mi vida; si a las mil palabras aun consideras que vale más mi imagen, dueño eres de destruirla; lo que no consigan mil palabras, no lo logrará un millón y una tiene que dormir.

El sultán recordó noches enteras en vela y reconoció que la joven hacía muy bien en ponerse en su sitio. Arriesgando, eso, sí, arriesgando, porque el era un fiero sultán y, si le daba la vena, iba a terminar esa noche mismo con las provocaciones mandando a la insolente niña al verdugo. Es lo que tendría que hacer, es lo que debería hacer porque a él nadie le ponía condiciones, ni siquiera aquella hermosa, linda , fascinante, maravillosa…

Consiguió recuperar hasta el interior de su real cuerpo un hilillo de baba que amenazaba descolgarse hasta sus rodillas. Carraspeó y dijo

-Sería la primera vez que cedo ante alguien, Sherezade.

-Siempre hay una primera vez para todo.

-Estás bordeando la insolencia. ¿No te importa morir?

-No es algo que me apetezca. Pero, por otro lado, sin amor… ¿qué es la vida?

Las estrellas de Orión , al fondo y al oeste de la luna, aplaudían con hidrogenado destello. La vida sin amor no es nada y eso las estrellas lo saben; lo que no sabía el sultán es si lo suyo era amor, pero algo cerca debía andar cuando le permitía tanto a una simple esclava.

Se levantó del lecho y fue a la ventana junto a ella.

-Quiero mirar de cerca tus ojos. Sólo para ver si de verdad eres tan valiente.

A veces se precipitan los sultanes. Cuando tienes poder y un buen ejército puedes invadir sin temor un territorio extranjero, pero los ojos de una mujer son terreno de otro mundo. Al poco de mirar los ojos de Sherezade el sultán volvia grupas , cautivo y desarmado.

-Hace una noche preciosa- desvió la mirada- Mira, ni para ti ni para mi: dos mil palabras. Para a las dos mil.

-No. Mil

-Mil quinientas

-Mil

-Mil una

-De acuerdo, mil una.

En adelante Sherezade llevó sus relatos hasta las mil y una palabras como máximo. ¿Qué mas daba una palabra más o menos?

Lo mismo pensaba el sultán

-¿Qué mas daba una palabra más o menos?

Se trataba de una simple cuestión de orden. No le hacen a uno sultán-y eso hasta la luna lo sabe- para luego, no poder decir la última palabra.


sábado, octubre 31, 2009

Sí, a ti te digo

Hace tiempo que no me escribes


le dije al Freddy que te saludara

martes, septiembre 29, 2009

salgamos a mirar la luna

SALGAMOS A MIRAR LA LUNA

De acuerdo,
salgamos a mirar la luna
dejemos de discutir
sin razón ninguna,
agarremos tres o cuatro mantas
envolvámonos con la cuidadosa técnica de aquel sanatorio de Thomas Mann
y miremos esas lunas tan mágicas
que en las montañas mágicas
se dan.

Pero hagamos un pacto
y una excepción:
no miremos a Orión
y si mientras tú te fijas en la luna o cualquier otra estrella
si tú no piensas en él
yo no pensaré en ella.

Mejor,
hagamos algo mejor que eso,
para que la promesa no tenga mengua
sellemos este acuerdo con un beso
y con lengua.

Vamos a dejarnos de líricas, recuerdos, ostias y ayuno
aquí estamos tú y yo , las cheslongues y la luna
y ni tú vas a pensar en ninguno
ni yo voy a pensar en ninguna;
nos vamos ameter mano por debajo de la frazada
y que la luna lo condecore
que la tuberculosis empeore
y que si mañana nos encuentran “in corpore”
que sea con luna incorporada.

Porque en realidad estamos enfermos de amor
y aunque no lo sea el uno del otro
la ocasión es calva, preparado está el alado potro
subámonos a él los dos
huyamos en Pegaso hasta la luna
desde la Montaña Mágica de Thomas Mann
dos cheslongues que se funden en una
dos corazones bailando el can can.

De acuerdo, sí, salgamos a mirar la luna,
como dos despojos,
dos amigos,
dos hermanos
tu no respondas de tu alma ni de tus ojos
que yo no responderé de mis manos.





sábado, septiembre 05, 2009


Dama de los ojos tristesde las tierras bajas



Con tu boca mercurial

en tiempo de misiones
y tus ojos como humo
y tus oraciones como rimas
y tu cruz de plata,
y tu voz de campana
¿quién se atrevería a pensar en enterrarte?

Con tus bolsillos siempre bien protegidos
y tus visiones de autopista
que colocas en la hierba
y tu carne como seda,
y tu cara como el cristal
¿quién conseguiría arrebatarte?

Dama de ojos tristes de las tierras bajas
donde dice el profeta que ningún hombre llega
mis ojos en depósito, mis tambores árabes
¿debería ponerlos en tu puerta
o, dama de ojos tristes, debería esperar?



Con tus sábanas como el metal

y tu cinturón como un lazo
y tu baraja de cartas
donde perdiste el comodin
y tus ropas del mercado
y tu cara inexpresiva
¿quién podría pensar en vencerte?

Con tu silueta en el sol a media tarde
y tus ojos donde nada la luna
y tus canciones de cancionero
de himnos gitanos
¿quién intentaría impresionarte?

Dama de ojos tristes de las tierras bajas
donde dice el profeta que ningún hombre llega
mis ojos en depósito, mis tambores árabes
¿debería ponerlos en tu puerta
o, dama de ojos tristes debería esperar,?



Los reyes del mundo

con sus listas de esclavos
están esperando en fila
tus besos de geranio
y tú no sabías que podría ocurrirte
algo como eso
¿pero alguno de ellos realmente
quiere besarte a ti?

Con tus amores de infancia
en tu alfombra de medianoche
y tus ademanes hispanos
y tus drogas de madre
y tu boca vaquera
y tus prisas de toque de queda
¿quien creería poder retenerte?

Dama de ojos tristes de las tierras bajas
donde el profeta diceque ningún hombre llega
mis ojos en depósito, mis tambores árabes
¿debería abandonarlos en tu puerta
o, dama de ojos tristes, debería esperar,?



Oh, los granjeros y los negociantes

han decididoenseñar
hasta la última carta
que solían esconder
¿pero por qué ellos te eligieron
para simpatizar contigo?
¿acaso pensaron que podrían
alguna vez confundirte?


Querían ponerte al cargo de sus asuntos
pero con el mar a tus pies y el teléfono a mano
y con el niño de un matón
arropado en tus brazos
¿cómo podrían ellos alguna vez, haberte convencido?

Dama de ojos tristes de las tierras bajas
donde el profeta dice que ningún hombre llega
mis ojos en depósito, mis tambores árabes
¿debería abandonarlos en tu puerta
o, dama de ojos tristes, debería esperar,?



Con tus recuerdos matinales

y tus sueños de autovía
y tu marido de revista
que un día tuvo que irse
y tu gentileza, que ahora
no puedes evitar mostrar
¿cual de ellos crees que te emplearía?

Ahora estás junto a tu ladrón,
en su libertad condicional

con el sagrado medallón
doblado en la yema de tus dedos
con tu cara de santa
y tu alma de fantasma
oh, ¿quién podría pensar que intentas destruirte?

Dama de ojos tristes de las tierras bajas
donde el profeta dice que ningún hombre llega
mis ojos en depósito, mis tambores árabes
¿debería abandonarlos en tu puerta
o, dama de ojos tristes, debería esperar?

Buenos días, señora de ojos tristes de las tierras bajas

sábado, junio 27, 2009

DIAMANTES Y OXIDO

Esta canción la escribió Joan Baez para Bob Dylan , pero puede valer para cualquier ser con ojos azules que te haya gastado una putada


Cuando yo empezaba a escuchar gente en esto de la música tenía el sueño de que Joan Baez se casara con John Denver. Me parecían las dos voces más bonitas de América y suponía que un hijo de ambos tendría una voz maravillosa. Saber que Joan estaba con Dylan, el tipo aquel de la voz nasal insoportable,me ponía de los nervios.

(Bueno...luego te llega la fe dylaniana, te caes del caballo y comprendes muy bien aquello de que realmente cuanto mejor aprecias a Dylan es al darte cuenta que lo mejor de él no es su talento musical o sus magníficas letras sino su voz. Precisamente su voz)

Pero esta es otra historia.La de ahora es que Joan estuvo con Bob unos años y luego el jodío judío (nada le define mejor) la dejó...Siguen siendo amigos, cantan juntos muchas veces y de vez en cuando la llama,en absoluto para disculparse, como en la letra se puede ver...







DIAMANTES Y OXIDO

Así que he sido maldecida

aquí viene tu fantasma de nuevo
pero no es raro
es sólo que hay luna llena
y me has llamado

Y aquí estoy sentada
con mi mano sobre el teléfono
oyendo una voz que conocí
hace un par de años luz
cayendo en picado


Recuerdo que tus ojos eran más azules
que los huevos de un petirrojo
decías que mi poesía era pésima
¿desde dónde estás llamando?
Desde una cabina del Oeste Medio

Hace diez años te compré unos botones
oh, y me diste algo
ambos sabemos lo que los recuerdos pueden darnos
nos dan diamantes y herrumbre

Así que irrumpiste en escena

y ya eras leyenda
un fenómeno sin limpiar
un auténtico vagabundo

Te desviaste hacia mis brazos
y allí permaneciste temporalmente

perdido en el mar
La madona estaba ahí sólo para ti si,
la chica que aparece de la concha
la que te mantendría protegido

Y ahora te veo de pie
con las hojas marchitas cayendo a tu alrededor
y con nieve en tu pelo
estás sonriendo detrás de la ventana
de aquel hotel de Washington square
nuestro aliento forma nubes blancas
se mezcla y flota en el aire
hablando directamente de mi
los dos podríamos haber muerto
justo en ese momento

Y ahora me estás diciendo que no eres un nostálgico

entonces dame otra palabra para eso
eres siempre tan bueno con las palabras
y dejando las cosas sin aclarar

Porque necesito algo de esa incertidumbre
ahora todo está quedando demasiado claro
oh, te amé tanto cariño
y si me estás ofreciendo diamantes y herrumbre
ya te he pagado mi parte

lunes, junio 08, 2009

dilo tu , leonardo, que lo dices mejor

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